Estaba trabajando, como siempre, en ese bar de mala muerte, al que acuden los pescadores, y demas personajes poco recomendables, deseando algún cambiazo en la rutina, siempre sirviendo copas y mas copas, y muy poca comida, con todo eso, sumandole el humo que solia haber en el lugar. Deseaba algun cambio. Un nuevo personaje. alguien con más clase. Solo había pescadores y borrachos. -Una tanda para la mesa dos- dije mientras me acercaba a esta mesa. De vez en cuando, me giraba hacia la puerta.