por fin habia terminado mi trabajo en la posada, por lo cual me dirigi a la playa. Necesitaba airear mis ideas, despejarme de la peste de ese antro con olor a humo y alcohol, tan desagradable. Mientras caminaba por la zona de la costa, miraba al horizonte. Veia un enorme monticulo de tierra a lo lejos, y suponia que sería otro pais, ya que no tenia grandes conocimientos. Siempre habia querido ir al reino amarillo, para ver el lugar del cual venian mis padres, pero con mi situacion economica lo veia complicado. Me sente en la arena, cuando vi a una chica joven tambien por allí, asi que decidi saludarla: -Buenas tardes señorita- le dije, intentando ser educada, pero me di cuenta demasiado tarde de quien era. Le estaba hablando a la mismisima princesa